El tarro blanco es un ave acuática de tamaño mediano a grande, conocida científicamente como Tadorna tadorna, que pertenece al orden Anseriformes y a la familia Anatidae, la misma de los patos, gansos y cisnes. Se reconoce fácilmente por su plumaje muy llamativo, en el que predominan el blanco, el negro y una ancha banda de color castaño en el pecho, además de la cabeza de tono oscuro con reflejos verdosos y un pico rojo muy vistoso; en el macho, ese pico suele presentar un abultamiento en la base durante la época reproductora. Tiene un aspecto intermedio entre pato y ganso, con cuerpo robusto, patas rosadas y una silueta elegante cuando nada o vuela. Vive sobre todo en marismas, estuarios, salinas, lagunas costeras y otras zonas húmedas, especialmente en ambientes abiertos y poco profundos donde encuentra alimento con facilidad. Se alimenta de pequeños invertebrados, moluscos, crustáceos, insectos, gusanos y también de algo de materia vegetal, que recoge en el agua, en el barro o en las orillas. Durante la reproducción suele anidar en cavidades, madrigueras, huecos entre rocas o refugios cercanos al agua, y la hembra pone varios huevos que incuba mientras el macho permanece atento en las proximidades. Los pollos nacen cubiertos de plumón y pronto son capaces de seguir a los adultos y moverse por el agua. Es un ave bastante sociable, que fuera de la época de cría puede verse en grupos, y en muchas zonas destaca por su comportamiento vigilante y por su presencia en humedales costeros de gran valor ecológico. El tarro blanco es una especie muy ligada al buen estado de marismas y salinas, por lo que su conservación depende en gran parte de la protección de estos hábitats frente a la contaminación, la alteración del nivel del agua y otras molestias causadas por la actividad humana.