El buitre negro es una de las mayores aves rapaces de Europa, conocido científicamente como Aegypius monachus, que pertenece al orden Accipitriformes y a la familia Accipitridae; es un ave muy grande y poderosa, de coloración general muy oscura, casi negra, con alas anchas, cola relativamente corta y una cabeza grande cubierta de plumón, rodeada por un pequeño collar de plumas en el cuello. Puede alcanzar una longitud de 100 a 120 centímetros y una envergadura de hasta 3 metros, lo que lo convierte en una de las aves voladoras más grandes del continente. Vive principalmente en zonas de monte mediterráneo con grandes extensiones de bosque, especialmente en áreas tranquilas con árboles altos donde puede instalar sus nidos, como encinas, alcornoques o pinos. A diferencia del buitre leonado, que suele criar en cortados rocosos, el buitre negro nidifica en árboles, construyendo enormes plataformas de ramas que reutiliza y amplía año tras año. Es un ave carroñera que se alimenta de animales muertos, desempeñando un papel fundamental en el ecosistema al eliminar restos orgánicos, aunque también puede consumir restos más duros que otras especies no aprovechan. Su reproducción es lenta, ya que la hembra suele poner un solo huevo al año, y ambos adultos participan en la incubación y en el cuidado del pollo. En España se encuentra una de las poblaciones más importantes de Europa, con núcleos destacados en zonas como Extremadura, Castilla-La Mancha y Castilla y León. Es una especie que estuvo muy amenazada en el pasado, pero que ha experimentado cierta recuperación gracias a medidas de conservación, aunque aún enfrenta riesgos como el envenenamiento, la pérdida de hábitat, las molestias en las áreas de cría y algunos impactos derivados de infraestructuras humanas.