El aguilucho cenizo es una rapaz esbelta y ligera, conocida científicamente como Circus pygargus, que pertenece al orden Accipitriformes y a la familia Accipitridae; se caracteriza por su cuerpo delgado, alas largas y estrechas y cola alargada, lo que le da una silueta muy elegante en vuelo. El macho adulto presenta tonos gris ceniza con manchas negras en las alas, mientras que la hembra y los jóvenes son de color pardo con el vientre más claro y listado, lo que permite distinguir fácilmente los sexos. Suele medir entre 40 y 50 centímetros y alcanzar una envergadura de 100 a 120 centímetros. Vive principalmente en campos abiertos, cultivos cerealistas, pastizales y llanuras, donde vuela a baja altura con un vuelo lento y ondulante buscando presas. Se alimenta sobre todo de pequeños mamíferos, aves pequeñas, insectos grandes, reptiles y otros animales que captura en el suelo o entre la vegetación. A diferencia de muchas rapaces, el aguilucho cenizo hace el nido en el suelo, oculto entre cultivos o vegetación baja, lo que hace que sus huevos y pollos sean especialmente vulnerables a la actividad agrícola, como la siega. Es una especie migradora que pasa el invierno en África y regresa a la península ibérica en primavera para reproducirse. Es un ave muy ligada a los medios agrícolas tradicionales y su presencia indica un cierto equilibrio en estos ecosistemas, aunque en la actualidad se considera Vulnerable debido principalmente a la intensificación agrícola, la pérdida de hábitat y las molestias durante la reproducción.