El arrendajo es un ave de tamaño mediano conocida científicamente como Garrulus glandarius, que pertenece al orden Passeriformes y a la familia Corvidae, la misma de los cuervos, urracas y grajillas; tiene un cuerpo robusto, pico fuerte, cola media y un plumaje muy llamativo en el que predominan los tonos pardorrojizos, con el obispillo blanco, una bigotera negra y una inconfundible mancha azul con franjas negras en las alas. Vive sobre todo en bosques, encinares, robledales, pinares y otras zonas arboladas, aunque también puede aparecer en parques, dehesas y áreas rurales con suficiente cobertura vegetal. Es un ave muy lista, desconfiada y bastante ruidosa, conocida por sus gritos de alarma, con los que advierte de la presencia de depredadores o de cualquier peligro, por lo que muchas veces se la considera una especie vigilante del bosque. Se alimenta de una dieta muy variada que incluye insectos, gusanos, frutos, semillas, bellotas, pequeños vertebrados, huevos y pollos de otras aves, adaptándose con facilidad a lo que encuentra en cada época del año. Tiene además una gran importancia ecológica porque suele esconder bellotas y semillas para comerlas más tarde, y muchas de ellas acaban germinando, lo que contribuye a la regeneración de los bosques. Construye el nido en árboles o arbustos, donde la hembra pone varios huevos y ambos adultos participan en la cría. El arrendajo es un pájaro muy característico de los ambientes forestales europeos y desempeña un papel importante en el equilibrio natural de estos ecosistemas.