El águila perdicera es una rapaz de tamaño medio-grande, conocida científicamente como Aquila fasciata (también llamada águila de Bonelli), que pertenece al orden Accipitriformes y a la familia Accipitridae; presenta un aspecto esbelto y poderoso, con alas relativamente largas, cola larga y un plumaje que combina tonos pardos en el dorso con partes inferiores claras con manchas oscuras, mientras que los ejemplares jóvenes son más pardos y uniformes. Se reconoce también por su vuelo ágil y rápido, muy distinto al de otras grandes águilas, lo que le permite cazar en zonas abruptas y abiertas. Vive sobre todo en sierras, cortados rocosos y áreas mediterráneas con mosaicos de monte, cultivos y espacios abiertos, donde encuentra tanto lugares para nidificar como abundancia de presas. Su alimentación se basa principalmente en aves de tamaño medio, como palomas o perdices, y también en mamíferos como conejos, por lo que es un depredador muy especializado y eficaz. Nidifica en repisas de acantilados o en grandes árboles, donde construye grandes nidos de ramas que puede reutilizar durante años, y la puesta suele ser de uno o dos huevos; la reproducción comienza temprano, a finales del invierno. En España es una especie principalmente residente, con territorios bien definidos, y sus principales poblaciones se encuentran en el este, sur y centro peninsular. Es una de las rapaces más emblemáticas del medio mediterráneo, aunque actualmente se considera Vulnerable debido a amenazas como la electrocución en tendidos eléctricos, la pérdida de hábitat, las molestias en las zonas de cría y la disminución de sus presas.