El calamón es un ave acuática grande y muy llamativa, conocida científicamente como Porphyrio porphyrio, que pertenece al orden Gruiformes y a la familia Rallidae, la misma de las gallinetas, rascones y fochas. Se reconoce fácilmente por su plumaje azul violáceo muy intenso, su pico rojo robusto con escudete frontal del mismo color y sus patas largas rojizas, además de por su aspecto fuerte y elegante entre la vegetación palustre. En España se conoce como calamón común y vive sobre todo en marismas, lagunas, carrizales, eneales, embalses y otros humedales de aguas permanentes con abundante vegetación densa, donde encuentra refugio y alimento.

Se alimenta de brotes, tallos, semillas y otras partes de plantas acuáticas, aunque también puede consumir pequeños invertebrados y aprovechar recursos de cultivos cercanos como los arrozales. Suele desplazarse entre carrizos y orillas en lugar de mostrarse en espacios muy abiertos, y aunque puede volar, muchas veces prefiere caminar entre la vegetación con movimientos seguros gracias a sus dedos largos. Es una especie principalmente sedentaria, muy ligada a humedales bien conservados, y en España mantiene núcleos importantes en zonas húmedas del sur, del levante y en algunos humedales interiores.

Durante la reproducción construye el nido entre carrizales y cañaverales, normalmente bien oculto entre la vegetación, y los pollos nacen adaptados a moverse pronto por el entorno acuático bajo la protección de los adultos. Es un ave muy característica de los humedales mediterráneos y su presencia suele indicar la existencia de masas de agua con buena cobertura vegetal. Aunque en distintos lugares ha sufrido por la alteración de humedales, la destrucción del carrizal y otros cambios causados por la actividad humana, sigue siendo una especie muy representativa y de gran valor ecológico en estas zonas.