El milano real es una rapaz de tamaño mediano, conocida científicamente como Milvus milvus, que pertenece al orden Accipitriformes y a la familia Accipitridae; mide aproximadamente 60 a 66 centímetros y alcanza una envergadura de 154 a 170 centímetros. Se reconoce con facilidad por su plumaje de tonos rojizos, la cabeza grisácea, las alas largas con manchas claras y, sobre todo, por su cola profundamente ahorquillada, mucho más marcada que la del milano negro, lo que le da una silueta muy elegante en vuelo. Vive sobre todo en zonas forestales de piedemonte o media montaña con espacios abiertos cercanos donde buscar alimento, y en invierno también ocupa campiñas, cultivos y áreas despejadas, reuniéndose al atardecer en dormideros comunales situados en bosquetes, pinares o pequeños sotos ribereños. Es una rapaz muy oportunista y poco especializada en la alimentación: captura presas fáciles como pequeños mamíferos, anfibios, reptiles, insectos y aves jóvenes, pero además tiene hábitos muy carroñeros y aprovecha animales muertos, basureros, mataderos, granjas y restos en carreteras. En la época de cría, la pareja construye o reutiliza un nido grande de ramas en árboles altos, la hembra suele poner de uno a cinco huevos, la incubación dura 31 o 32 días y los jóvenes empiezan a hacer sus primeras salidas alrededor de los 45 a 50 días. En España presenta dos grandes áreas principales de reproducción, una en el centro-oeste peninsular y otra en la cara sur de los Pirineos hasta el valle del Ebro; además, durante el invierno llegan numerosos ejemplares procedentes de otros países europeos, lo que convierte a España en uno de los principales destinos de invernada para la especie. Aunque es un ave muy admirada por su vuelo ágil y su aspecto elegante, su conservación sigue siendo delicada: SEO/BirdLife lo considera “En Peligro” en España y entre sus principales amenazas figuran el envenenamiento, los rodenticidas, la electrocución y colisión con tendidos eléctricos, los atropellos y la pérdida de hábitat.