Tomando “águila imperial” como el águila imperial ibérica, el águila imperial ibérica es una gran rapaz conocida científicamente como Aquila adalberti, que pertenece al orden Accipitriformes y a la familia Accipitridae; es una especie endémica de la Península Ibérica, muy emblemática y todavía amenazada, con casi toda su población reproductora concentrada en el suroeste y el centro de España. Se reconoce por su color general marrón muy oscuro, los hombros blanquecinos, la nuca y los lados de la cabeza más pálidos, el pico muy poderoso, las alas largas y una cola relativamente larga, y suele medir entre 68 y 83 centímetros de longitud, con una envergadura aproximada de 180 a 220 centímetros. Vive sobre todo en sierras y áreas de monte mediterráneo del centro y suroeste peninsular, aunque también puede aparecer en pinares, llanuras, dunas y marismas, y necesita grandes árboles para criar, por lo que suele instalar sus nidos en alcornoques, pinos o eucaliptos. Es un ave principalmente residente, muy ligada a territorios tranquilos con buena cobertura arbórea y abundancia de conejo, ya que esta presa constituye la base de su alimentación, aunque también captura aves, reptiles y otros animales. Durante la reproducción construye grandes plataformas de ramas en los árboles, la puesta suele ser de 1 a 4 huevos, normalmente 2 o 3, y la incubación dura unos 44 días. Es una de las rapaces más admiradas de la fauna ibérica por su fuerza y su aspecto majestuoso, pero sigue estando en peligro, y entre sus principales amenazas destacan el envenenamiento, la electrocución en tendidos eléctricos, la escasez de conejos y la destrucción o fragmentación del hábitat.