El petirrojo es un pequeño pájaro muy conocido y fácil de reconocer, cuyo nombre científico es Erithacus rubecula, que pertenece al orden Passeriformes y a la familia Muscicapidae; se caracteriza por su cuerpo redondeado, su postura erguida y, sobre todo, por su inconfundible pecho y cara de color anaranjado intenso, que contrastan con el resto del plumaje pardo y grisáceo. Suele medir entre 12 y 14 centímetros y tiene una silueta compacta con cola corta, lo que le da un aspecto simpático y muy característico. Vive en una gran variedad de ambientes con vegetación, como bosques, parques, jardines, setos y zonas rurales, donde suele moverse cerca del suelo o posarse en ramas bajas. Es un ave muy territorial, incluso en invierno, y aunque puede parecer confiada y cercana a las personas, defiende su espacio con bastante firmeza frente a otros individuos. Se alimenta principalmente de insectos, gusanos, arañas y otros pequeños invertebrados, aunque también consume frutos y semillas en épocas más frías. Construye el nido en lugares protegidos como huecos, taludes, raíces o estructuras, donde la hembra pone varios huevos y se encarga principalmente de la incubación. Es un ave muy apreciada por su canto melodioso y por su presencia frecuente en entornos cercanos al ser humano, y aunque en general no presenta problemas de conservación, depende del mantenimiento de hábitats con vegetación y refugio adecuados.