Cuando se habla del flamenco en España, normalmente se hace referencia al flamenco común, cuyo nombre científico es Phoenicopterus roseus; es un ave acuática grande y muy llamativa que pertenece al orden Phoenicopteriformes y a la familia Phoenicopteridae. Se reconoce fácilmente por su cuerpo esbelto, su cuello muy largo y flexible, sus patas largas y rosadas y su pico grande, curvado hacia abajo, adaptado para filtrar alimento en el agua; su plumaje es blanco con tonos rosados que pueden intensificarse según la dieta, y presenta plumas negras en las alas visibles sobre todo en vuelo. Puede medir entre 120 y 150 centímetros de altura y alcanzar una envergadura de hasta 170 centímetros, lo que lo convierte en una de las aves más espectaculares de los humedales.

Vive en lagunas salinas, marismas, salinas y humedales poco profundos, tanto costeros como interiores, donde forma grandes colonias. Se alimenta filtrando el agua y el fango con su pico especializado, capturando pequeños organismos como crustáceos, algas, larvas e invertebrados, y el color rosado de su plumaje se debe en gran parte a los pigmentos presentes en estos alimentos. Es un ave muy sociable que se agrupa en grandes bandos, tanto para alimentarse como para reproducirse. Construye nidos de barro en forma de cono en zonas encharcadas, donde la hembra suele poner un solo huevo, y ambos progenitores participan en la incubación y en el cuidado del polluelo. En España es una especie característica de humedales importantes como Doñana, el delta del Ebro o la laguna de Fuente de Piedra, y su presencia está muy ligada a la conservación de estos ecosistemas. Aunque en general se considera de preocupación menor, depende en gran medida del buen estado de las zonas húmedas, por lo que puede verse afectado por la alteración del nivel del agua, la contaminación y la pérdida de hábitat.